«Un teatro en torno al colegio de Puerto Naos, donde nunca ha habido gases»

ARTÍCULO DE OPINIÓN

FRANCISCO RODRÍGUEZ PULIDO. Licenciado en Químicas y profesor jubilado.

El Plan de Emergencias Insular de La Palma (PEINPAL), en realidad el presidente del Cabildo, Sergio Rodríguez, anunció hace dos semanas que “autorizaba” a la Consejería de Educación la apertura del Colegio María Milagros Acosta García, que es la denominación del Colegio de Puerto Naos, para que inicien las clases el próximo curso. Todo este número de “autorizaciones”, que incluye más de setecientas viviendas, es solo una parte del teatro, de la opereta desafinada que se han montado, a costa de la salud y la ética de las personas.

La noticia es una escena más de un teatro de ficción, comedia y drama. Es en lo que se ha convertido el PEINPAL desde que en febrero de 2022 asumiera la gestión de la emergencia, en semáforo amarillo. Es una obra de teatro, eterna, sin final. Un teatro, sin director y sin orquesta, porque todos son actores y actrices del mismo vodevil.

Testigo directo durante siete semanas en el grupo de expertos, mi compromiso siempre ha estado en el lado del ciudadano, asumiendo la necesidad de un replanteamiento profundo de la gestión del problema de las emisiones. Mi papel de marioneta no podía seguir, cuando me daba cuenta de que había mucho codazo en manejar los hilos.

CEIP Milagros García Acosta, de Puerto Naos. / GOOGLE MAPS
CEIP Milagros García Acosta, de Puerto Naos. / GOOGLE MAPS

Para el director técnico del CECOPIN le va muy bien el papel de bufón callado. Su presencia en el grupo de expertos siempre, según mi observación, era pasar el trámite que había que superar. Un mal trago y aguantar. No importaba lo que yo dijera en mis informes, pues él ya tenía decidido de antemano lo que haría. Capaz incluso de tomar decisiones a espaldas del presidente del Cabildo. Para él, los vecinos de Puerto Naos y La Bombilla son personas molestas. Si había que engañarlos, lo hacía, y si había que llamar a la Guardia Civil, también. Lo mejor que sabe hacer es poner vallas, y esconder las cartas.

El resto de los miembros del grupo de expertos no son marionetas. Realmente son las piezas perfectas de un lego que hace y deshace según sus caprichos. Son las piezas que tienen abducido al presidente del Cabildo. O al revés, pues ya no sé quien maneja a quién. Admiro la paciencia del doctor Aldo González Brito, el único que sabe de qué va esto, y el único que queda en el grupo que sabe claramente de salud, y que sabe lo que hay que hacer.

Francisco R. Pulido, con Puerto Naos al fondo.

Más de dos años después, los expertos vulcanólogos, los únicos que hacen algo, INVOLCAN e IGN, siguen haciendo lo mismo. Porque al IGME ni se le ha visto, y el resto son comparsas. Ahora hay muchas luces en el escenario. Llamemos luces al más de millar de sensores y detectores que se han instalado. Trabajo, por cierto, hecho por otras empresas. ¿Nadie recuerda ya que durante meses hemos estado en Puerto Naos y La Bombilla con detectores ineficaces, ineficientes, como las balizas LoRa; o inventos tan absurdos como las trampas alcalinas? Yo no olvido, y tampoco perdono.

Y ahora nos dicen que se pueden iniciar las clases el próximo curso en el CEIP de Puerto Naos. Se acumulan los actores y actrices en el escenario. A los ya fantasmas de Salud Pública se une ahora el consejero de Educación del Gobierno de Canarias. Es quien decide si es posible volver al colegio. Pero para añadir más teatro a la pantomima, nos dicen que Educación no permitiría la vuelta al edificio sin que lo autorice Salud Pública.

CEIP Milagros García Acosta, de Puerto Naos. / GOOGLE MAPS

Y como siempre ocurre, cuando quieren disimular, crean el acto perfecto. Y así se ponen el famoso disfraz de la “transparencia y participación ciudadana”.  Magia abracadabra, y ya tenemos una reunión, que como siempre te dicen de “carácter técnico”, donde los famosos técnicos tienen la palabra. Ya ocurrió en el terrero de lucha aquel 13 de septiembre de 2022. No les salió muy bien. Y prefirieron pasar de los vecinos. Eso fue el equipo de Mariano Zapata. El actual presidente, al contrario, es el mejor mago para hacer reuniones, para decir o no decir nada de casi nada. Porque siempre acaba diciendo, “la última palabra la tiene Salud Pública”

Los padres se preguntarán qué confianza pueden tener en Nemesio Pérez o Carmen López. Es que no nos avisaron ni dónde ni cuándo saldría el volcán. Sin embargo, ellos mismos saben que el protagonista de esta obra, el actor fantasma, es el director general de Salud Pública. ¿Realmente es necesario un informe de Salud Pública para decidir si los niños o niñas pueden volver a su colegio? Porque Salud Pública siempre calla, siempre ha callado. Aunque realmente parece el director escénico.

Francisco Rodríguez Pulido, en Puerto Naos.

¿Por qué dos años siendo excluidos, como si Puerto Naos y La Bombilla fuese Chernóbil? ¿O lo es, y no quieren decirlo? La realidad, aunque les duela o no quieran reconocerlo, es que en el colegio nunca ha habido problemas con concentraciones anómalas de CO2. La verdad es que nunca, de manera oficial, se han medido las concentraciones de CO2 en las escuelas. La verdad es que nunca Educación se ha preocupado por la calidad del aire en sus escuelas. Y la verdad es que Salud Pública no se interesa por la calidad del aire en sus hospitales.

Cada dos meses tengo que ir al hospital. Y, dada mi curiosidad, no dejo de medir las concentraciones de CO2. Pues les puedo decir las veces que en salas de espera o en consultas he llegado a medir más de 1.000 ppm de CO2. Como borregos, nos seguimos creyendo que mientras las concentraciones superen 700 ppm, de datos históricos, no se puede vivir ni habitar. Un capítulo más de la tonadilla teatral.

¿Por qué todo este teatro? ¿Por qué más de dos años mintiéndonos? El sainete adquiere tintes tragicómicos cuando saben que el colegio no está en zona de exclusión, cuando saben que en el colegio existe un cuartel general 24 horas al día de bomberos y técnicos, y no ha pasado nada con su salud.

Puerto Naos.

La explicación surge cuando oyes las palabras mágicas: “Todos los miembros del PEINPAL y la Consejería de Educación y Salud Pública somos conscientes de las consecuencias de responsabilidad civil, penal y moral de las decisiones que tenemos que adoptar”.  Eso es lo que les preocupa; no son las personas, no es la educación, no es la salud ni el bien común. No, sólo les preocupa que les caiga un paquete judicial. Siempre han gestionado la emergencia con este mantra. Pero se equivocan. Además, el mantra tiene seguidores, cuando nos han llegado los bulos, de los que difunden imágenes engañosas, trucadas, o hablan de falsas urgencias hospitalarias.

Los funcionarios públicos, los representantes públicos, siempre tienen una responsabilidad. En cualquiera de sus actos o decisiones. Ni pesa más una que otra. El problema es que en este sainete nunca se han enterado ni nunca han entendido lo que ha significado una catástrofe volcánica. Nunca se dan cuenta que lo que realmente han estado haciendo es eludir la responsabilidad y el cumplimiento de sus deberes.

Como dice el marco Sendai, que es como el marco que ofrece a la ONU, para que los estados desarrollen políticas de la prevención del riesgo y la gestión de catástrofes, “los desastres no son naturales, sino que son el resultado de las omisiones y la falta de prevención y planificación ante los fenómenos de la naturaleza». Y eso es lo que ha faltado y sigue faltando en esta gestión, omisión y falta de planificación.

De la ciudadanía depende que esta farsa teatral siga o no. Abandonemos las sillas del teatro, y vayamos a la vida real. El CEIP María Milagros Acosta García es un lugar seguro, como siempre.


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