«Hay que reflexionar sobre los fallos en la comunicación científica a la sociedad que se cometieron en la emergencia volcánica de 2021»

Sharon Backhouse se ha convertido en una de las voces más activas en la divulgación científica en el Archipiélago. Directora de GeoTenerife, productora y directora de audiovisuales, impulsa proyectos de investigación, formación internacional y comunicación sobre volcanología, patrimonio natural y turismo sostenible, sometiendo a juicio crítico la gestión del riesgo volcánico tras la erupción de La Palma de 2021.

En esta entrevista pone el foco en lo  fallos en la comunicación de la información científica a la población de la zona afectada durante la emergencia volcánica del Tajogaite, pese a tratarse de una cuestión crucial para la toma de decisiones de autoprotección.

Por eso, defiende abrir «una reflexión» para corregir este problema con vistas a futuras situaciones de este tipo, de modo que la comunicación científica permita «acompañar al ciudadano» y darle la información adecuada sobre la previsible evolución del fenómeno.

Se muestra especialmente crítica con el hecho de que el Instituto Volcanológico de Canarias (INVOLCAN), al ser una sociedad mercantil, vinculada al Cabildo de Tenerife, tiene menos condicionantes para la comunicación que otros institutos científicos que son organismos públicos, jerárquicamente dependientes de ministerios, y deben cumplir unas normas y están sujetos a unos filtros muy diferentes.

Sharon Backhouse.

Sobre INVOLCAN, señala también el comportamiento a su juicio poco ético del vulcanólogo Luca D’Auria en algunos comentarios que ha dirigido en redes sociales hacia damnificados críticos con la labor de los vulcanólogos en la crisis volcánica de 2021.

Backhouse produjo  el documental Lava Bomb, sobre la erupción del Tajogaite y sus consecuencias. Fue además su directora en la segunda parte, que estuvo centrada en la reconstrucción. Un proyecto audiovisual que se sumerge en las historias humanas, la gestión de la emergencia y las lecciones aprendidas, que incluyó testimonios de vecinos afectados, científicos, políticos y activistas.

Estos documentales han recibido premios y han sido seleccionado en festivales internacionales.

Usted ha insistido mucho en la necesidad de mejorar la comunicación en emergencias volcánicas, a partir de la experiencia en La Palma.

“Vivimos con un riesgo volcánico y una erupción va a volver a suceder. Una comunicación científica entre científicos es una cosa, pero nosotros lo que enseñamos a nuestros estudiantes que vienen aquí de todo el mundo es la ciencia de la comunicación: cómo comunicar la ciencia de una forma que sea útil y entendible para otros grupos de personas”.

«El mensaje de los científicos justo antes de la erupción no fue el adecuado»

El significado de los conceptos es también importante, como el de erupción “inminente”, palabra que ha generado muchas controversias desde la erupción…

“Hemos hecho dos documentales. El primero, Lava Bombs, sobre la erupción, en el que mostramos que dos días antes María José Blanco (IGN) estaba diciendo que sí o sí iba a haber erupción en La Palma, pero luego dice la frase de ‘sin ventana temporal’, y 20 minutos antes de la erupción estaban entrevistando al coordinador del INVOLCAN, que dijo que las posibilidades de erupción eran mayores que el día anterior. Lo que queríamos retratar ahí es que había un fallo en la comunicación, porque 20 minutos antes, igual ese no era el mensaje más adecuado que dar a la población”.

¿Qué lecciones nos da la erupción de La Palma?

“Creo que la población necesita estar mejor informada y mejor acompañada. Y en un tiempo eficaz. Es un momento crítico ahora mismo en Canarias, porque se está hablando de establecer un Centro Nacional de Vulcanología, que va a ser complejo, pero muy necesario. A ver cómo se busca la forma de que todos los grupos se combinen, que trabajen bien juntos. Y nuestra recomendación desde un principio siempre ha sido que tenga una unidad de comunicación con comunicadores preparados, que sepan manejar información científica de la mejor forma para la ciudadanía, pero también para emergencias; también para los políticos que tienen que tomar decisiones, para que no haya esa brecha entre la ciencia y los otros grupos”.

«Los científicos trabajan con dinero público y deben reflexionar cómo servir mejor a la sociedad»

Es decir, para usted, la comunicación de las emergencias debe ser más útil y eficaz para el ciudadano…

“Hay muchos científicos que piensan que dieron mucha información en La Palma, y es verdad: hicieron muchas entrevistas, estaban muy cercanos; pero luego, después de la erupción, siempre invitamos a hacer una reflexión sobre qué información necesita el ciudadano y en qué formato. Entiendo que hay muchos científicos que intentaron hacerlo lo mejor que pudieron con las herramientas que tenían en el momento. Pero a los afectados darles un montón de datos sobre lo que había pasado el día anterior no es necesariamente la mejor forma de prepararlos para el siguiente día en una erupción.

Partiendo, claro, de que hay siempre un margen de incertidumbre en esta ciencia, con lo cual hace falta muchísimo más educación sobre estos temas, para recibir de forma más sosegada y preparada la información que nos va a venir, porque tarde o temprano vamos a tener otra erupción y, al final, se trata de acompañar mejor a la ciudadanía.

Por eso hay que reflexionar cómo acompañamos mejor a la población, cómo les podemos servir mejor, porque, al final, todas las instituciones científicas trabajan con dinero público”.

«En las ruedas de prensa antes de la erupción hablaron solo políticos y ningún científico»

Primeros momentos de la erupción de 2021, junto al núcleo de El Paraíso.

En el caso de La Palma, es un hecho objetivo que no hubo evacuación antes de la erupción, una de las grandes quejas de las asociaciones de afectados, puesto que muchos de ellos tuvieron que correr con lo puesto y dejar atrás enseres, objetos personales y animales. Desde esa perspectiva, ¿qué se debe corregir para la siguiente emergencia? ¿Qué deberían hacer los científicos y los políticos?

“Yo no puedo entrar a valorar el trabajo científico en sí que se hizo, porque no soy científica y no nos hemos dedicado a eso; hay otros que lo hacen y mucho mejor preparados que nosotros. Pero sí puedo hablar de la comunicación, que es vital en estos casos.

Tenemos grupos de científicos que llevan toda una carrera estudiando un tema y les toca la hora de comunicar un fenómeno que está pasando y lo que podría pasar. Y aquí entran de repente muchos factores: la ciencia de la vulcanología es joven, no tenemos monitorizadas muchas erupciones y tenemos tantos grupos involucrados que hay diferencias de opinión. Pero con la información científica se tiene que tomar una decisión política sobre cómo desplegar la respuesta de emergencia.

De hecho, fueron políticos los que daban las ruedas de prensa hasta poco después de la erupción. Hubo ruedas de prensa del domingo 19 de septiembre al mediodía de Mariano Zapata, Miguel Ángel Morcuende y algunos más, pero no habló ningún científico”.

«Creo que ningún científico o político quiso poner en peligro intencionadamente a la población»

Sharon Backhouse.

¿Debería haberse informado a la población del norte del Valle de Aridane de que el magma se había desplazado hacia esa zona, dato que sí tenían el comité científico y de dirección del PEVOLCA? Porque los vecinos de El Paraíso, Corazoncillo y otros núcleos nunca fueron informados del riesgo y todo el mundo pensó que el volcán iba a salir más al sur.

“Si yo fuera afectada haría la misma reflexión. Pero el trabajo nuestro es pensar en las estructuras que había y cómo fallan. Porque yo no creo que ningún científico, político o dirigente de la emergencia quisiera poner en riesgo la vida de un canario. Y yo he hablado con todos. Tendré mis discrepancias con algunos, pero en esa emergencia trabajaron horas brutales. A mi entender, no creo que haya habido una intención de maldad, de no avisarles.

Pero repito, no soy palmera ni afectada por el volcán, y entiendo que hay mucho dolor y mucho sentimiento, y es difícil hablar de este tema desde un punto de vista equilibrado y objetivo. Pero sí puedo decir que lo que hay que reforzar son, desde nuestra óptica, los mecanismos de comunicación.

«Debería haber más coordinación entre los científicos»

Porque en La Palma ocurrió algo rápido donde se tiene que entender que hay gente que sabía del fenómeno geológico, pero que no tenía los mecanismos oficiales para dar esa información. Porque hay muchos grupos que trabajan dentro de una estructura institucional y se tienen que remitir a esos cauces oficiales  para poder informar.

Entonces, si dentro de esos grupos científicos hay discrepancias y el que toma la decisión escucha más a uno que a otro, o los escucha a todos y saca otra conclusión, ahí hay un fallo de comunicación. A mí lo que me gustaría es que haya una mayor coordinación y no tanta duplicación entre las instituciones de monitoreo del riesgo volcánico; esa es una de las cosas que tendrían que resolverse”.

Erupción del Tajogaite, desde la plaza de Tajuya. / V.P.

¿Y cómo valora el papel de los medios de comunicación?

“Había periodistas que iban corriendo de un bar para otro intentando encontrar a alguien para entrevistar, y lo que necesitan es tener apoyo institucional para el trabajo que hacen, para poder informar mejor. Hubo periodistas que hicieron un trabajo magnífico, que realmente publicaron informaciones importantes. Pero ahora es el periodo para mirar todos esos pasos de la comunicación y ver cómo se pueden mejorar.

El ciudadano, por un lado, tiene derecho a estar informado, pero, por otro lado, cada uno tenemos una responsabilidad de autoprotección, de prepararnos, formarnos, para estas emergencias. Yo soy madre de familia, vivo en Vilaflor y pienso qué haría con mis hijos ante una situación de este tipo. ¿Tengo seguro, los papeles…? Pero, claro, ahora pensamos así porque hemos tenido una erupción reciente en La Palma”.

«No se  puede poner un tapón a un volcán pero sí mejorar la información preventiva»

 ¿Se está haciendo realmente ese trabajo preventivo, aprendiendo esas lecciones de lo ocurrido en Cumbre Vieja?

“Me encantaría que dentro del futuro Centro Nacional de Vulcanología se incluyan científicos sociales que ayuden con todo este trabajo, toda esta reflexión, con esa óptica de acompañar mejor a la sociedad. Nadie puede ponerle un tapón a la naturaleza para evitar que salga un volcán. Pero sí podemos manejar mejor la información y tener mejores estructuras para que todos los que necesiten información sobre ese fenómeno la reciban de la mejor forma y que, desde su óptica, puedan tomar decisiones”.

El Teide, desde Icod de los Vinos.

¿Considera que fue un fracaso la gestión del plan de emergencias con el Tajogaite por ese fallo de no evacuar antes a la población?

“Desde una óptica del trabajo que hacemos nosotros, no creemos que hubiera intención de perjudicar a la población, pero es lógico que haya una reflexión sobre eso, con serenidad, para ver dónde están los fallos y cómo intentar que se mejoren. Insisto en que no creo que hubiera intencionalidad de dañar”.

¿Cómo enjuicia la labor de los científicos tras lo ocurrido en La Palma?

“Uno de los aspectos que merecen una reflexión tiene que ver con Involcan, porque creo que, si estamos hablando de ética científica, Involcan no es una institución plenamente pública, ya que está constituida como una sociedad mercantil y no como un organismo público de derecho administrativo, y eso sugiere que no está sujeto a los mismos niveles de control, fiscalización y transparencia que caracterizan a las instituciones públicas. ¿Por qué es importante esto? Porque ellos han disfrutado de una libertad de comunicación para decir un montón de cosas, cuando los otros científicos tienen que ajustarse a los controles de trabajar dentro de una institución pública».

«Hay que erradicar prácticas no éticas como los comentarios de Luca D’Auria (INVOLCAN) en redes sociales»

Sharon Backhouse.

El ejemplo que pongo es el del vulcanólogo de Involcan Luca D’Auria, que en redes sociales ha puesto comentarios sumamente antipáticos, dañinos, a damnificados, y hemos pedido una explicación y una disculpa. Este comportamiento es poco ético y no puede formar parte de la filosofía de un futuro Centro Nacional de Vulcanología, porque causa muchísimo daño.

Es un científico que, aunque no es funcionario, trabaja con dinero público y debe tener otro tipo de responsabilidad ética, y sobre todo cuando se está dirigiendo a una población y  lleva años cobrando dinero supuestamente para formarla para una erupción y luego llega esa erupción… Yo usé lo puse como ejemplo en una conferencia internacional; a algunos no les ha gustado que lo hiciera, pero estamos hablando de comunicación.

Yo creo que estas prácticas hay que erradicarlas, porque son las que causan que una población no pueda fiarse de las entidades científicas. Los científicos tienen que trabajar con otra ética profesional, merecedora del título que tiene, y de la responsabilidad y privilegio de trabajar con dinero público”.

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