El libro benéfico Las otras historias del volcán, con 80 testimonios de afectados por la erupción de La Palma, ya está en el Vaticano. El ejemplar que Manuel Asensio, director de Seguridad del Obispado de Tenerife, entregó en mano al papa León XIV el pasado 12 de junio despertó el interés del pontífice y de parte de su equipo de seguridad.
«Me consta que el papa ha mirado el libro después de que se lo entregara, y dos de sus escoltas me han pedido que les regale ejemplares», asegura a ElValledearidane.com este técnico de Seguridad y Emergencias, natural de Tigalate, en Villa de Mazo.
El encuentro de Asensio con el pontífice no se quedó en un saludo rápido y ceremonial tras la multitudinaria misa celebrada en el puerto de Santa Cruz de Tenerife. León XIV tomó el libro entre sus manos y lo observó mientras el obispo le explicaba que recoge testimonios de los damnificados por la erupción volcánica de La Palma.

«León XIV me preguntó cómo les iba a los afectados y yo le respondí que iban saliendo poco a poco adelante, pero que hacía falta no dejar que su situación cayera en el olvido», relata, en declaraciones a EL VALLE.
La visita a La Palma se llegó a sopesar
Durante los preparativos de este histórico viaje papal a la Diócesis de Tenerife, se llegó a sopesar la posibilidad de que el pontífice visitara La Palma, explica Asensio, dado además el apoyo que su antecesor, el papa Francisco, había mostrado en varias ocasiones a los damnificados del volcán.

Finalmente, apunta Asensio, no fue posible por lo ajustado de la agenda papal en Canarias. Algo similar ocurrió con El Hierro, donde también se valoró una visita al puerto de La Restinga, convertido en los últimos años en lugar de llegada de cayucos con personas migrantes rescatadas por Salvamento Marítimo.
«No quise perder la oportunidad, como palmero»
La vinculación del director de seguridad del Obispado con los afectados de la erupción no se limita a su condición de palmero. Durante el proceso eruptivo estuvo en primera línea ayudando a sacar enseres de viviendas amenazadas por la lava. Además, ha elaborado planes de emergencia municipales en La Palma.
«Fue el obispo quien quiso que estuviera en el besamanos del papa por el trabajo que yo había hecho. Fue un hecho muy emotivo para mí, así que no quise perder la oportunidad de trasladarle este mensaje sobre La Palma», afirma.

Todo comenzó cuando el fotógrafo Alfonso Escalero, editor e impulsor del libro y CEO de la productora audiovisual I Love The World, planteó la posibilidad de hacer llegar al pontífice un ejemplar de esta publicación a través del Obispado, ya que se trata de la mayor compilación de testimonios de afectados por esta catástrofe y un valioso documento sobre este desastre natural contado en primera persona.
«Le dije al papa que los afectados del volcán no deben ser olvidados»
«Cuando terminó la misa y León XIV vino a saludarnos, —recuerda Asensio— yo era el único que llevaba un regalo para entregárselo. Era la oportunidad que tenía. A los palmeros nos preocupa que la situación de los afectados por la erupción caiga en el olvido».
En este sentido, reflexiona que «a una catástrofe natural el ser humano no le puede poner límites, pero la sociedad sí puede trabajar para ayudar a quienes lo han perdido todo, porque hoy les ha tocado a ellos y mañana podría tocarnos a cualquiera».

La experiencia con el pontífice y su personal de seguridad fue tan grata que Asensio se propone realizar un viaje al Vaticano, donde espera entregar los ejemplares del libro que le han pedido dos de sus escoltas y agradecer tanto esa atención como el interés mostrado por la situación de los damnificados de la catástrofe palmera.
«El papa se marchó muy satisfecho y sorprendido»
Otra información de la que tiene constancia es que «el papa se marchó de Canarias muy satisfecho y sorprendido por el multitudinario recibimiento que tuvo tanto en Gran Canaria como en Tenerife, porque las calles estaban llenas de gente y miles de personas no pudieron acceder a los actos».

Asensio fue el artífice del plan de seguridad de la visita del papa a Tenerife, por encargo del Gobierno de Canarias y del Obispado. Coordinó el montaje de las estructuras, los espacios habilitados en el puerto de Santa Cruz y las vías de seguridad para las personas que llegaban desde toda Canarias.
Reconoce que la visita de León XIV ha sido el mayor reto de su trayectoria profesional como experto en seguridad y emergencias. También celebra que todo transcurriera sin incidencias dignas de mención, salvo la avería del avión de Iberia que finalmente no pudo ser reparada y el santo padre viajó a Italia en un Falcon cedido por el rey Felipe VI.

Para el Obispado fue igualmente un desafío, pues «no está acostumbrado a eventos de esta magnitud, sino a actos en el interior de iglesias», por lo que fue necesario crear un equipo de trabajo específico y atender todas las exigencias de seguridad requeridas por el Vaticano.
«He trabajado en el Carnaval de Santa Cruz de Tenerife, en el concierto de Juan Luis Guerra, con unas 400.000 personas, y también en el primer Carnaval tras la pandemia. Sin embargo, por su nivel de coordinación y complejidad, este ha sido el mayor reto de mi carrera», declara.
Explica que «el desplazamiento de una figura pública como el papa supone un operativo enorme para prevenir cualquier atentado o incidente de seguridad: medidas en el aeropuerto, cierre del espacio aéreo, cortes de tráfico, control de grandes espacios y coordinación entre Administraciones públicas».


