El colectivo vecinal de La Laguna afirma que el antiguo colegio público de este barrio de Los Llanos de Aridane “era un símbolo de resistencia ante una catástrofe volcánica y tenía un valor sentimental e histórico”, por lo que se queja de que no se escuchó la opinión del vecindario para diseñar el nuevo centro, cuya necesidad, en cualquier caso, no cuestiona, e incluso deja claro que “las obras llegan ya con retraso y tras miles de firmas”.
La Asociación de Vecinos lagunera, a través de su presidente, Marcelino Rodríguez, ha expresado su malestar por la demolición total de la parte del colegio del barrio que se salvó de la destrucción durante la erupción volcánica de 2021, al tiempo que critica que ni la Consejería de Educación del Gobierno canario ni el Cabildo consensuara el proyecto con el vecindario y sus colectivos.
Para la asociación, “la que se conocía como escuelita azul tenía más de 60 años y un valor sentimental e histórico, primero porque allí estudiaron muchas generaciones de laguneros y lugar acontecimientos culturales y religiosos del barrio, y ahora porque era un símbolo de lo que este volcán no nos arrebató, en un barrio cuyo corazón quedó partido por la mitad, ya que una parte fue destruida y otra quedó a salvo de los ríos de lava”.

A su juicio, debió rehabilitarse la estructura que quedó en pie, que saltaba a la vista que era recuperable, e integrarse en el proyecto del nuevo Centro de Educación Infantil y Primaria (CEIP): “Así se hubiera puesto en valor ahora y en el futuro que es una escuela querida por todos y que había resistido una catástrofe; pero lo que no destruyó el volcán lo han destruido los políticos, haciendo desaparecer algo patrimonial colectivo”.
«UNA OBRA NECESARIA Y QUE INCLUSO LLEGA TARDE»
Rodríguez quiere dejar claro que con esto no cuestiona la necesidad de contar con un nuevo Centro de Educación Infantil y Primaria (CEIP) en La Laguna. Al contrario, denuncia que las obra ya tenían que estar terminadas, más de cuatro años después de apagado el volcán, y que aún pasará tiempo para verlo hecho realidad.

“Si no fuera por las constantes protestas de la comunidad educativa y de las cerca de 7.000 firmas recogidas, hoy todavía no habría ni proyecto”, manifiesta el representante vecinal.
El colectivo lagunero opina además que la nueva edificación prevista se aleja del concepto y del diseño de escuela rural de una planta pues tendrá tres alturas, más que las permitidas en el planeamiento al resto de barrio, y con unas dimensiones mucho mayores que el anterior colegio.

En este sentido, Rodríguez se pregunta si las cientos de familias evacuadas porque perdieron su vivienda y han rehecho su vida fuera del barrio van a volver a La Laguna o si el CEIP va a prestar servicio también a otros núcleos también desaparecidos: “Ojalá eso sea posible algún día, pero sabemos que muchos damnificados en toda la zona destruida por la lava no tienen dinero para reconstruir aquí de nuevo su hogar, tras haber invertido las indemnizaciones recibidas y todos sus ahorros para tener una casa en otro lugar”.
ACTA DE REPLANTEO Y DEMOLICIÓN PARA RECONSTRUIR
El Cabildo de La Palma ha formalizado la firma del contrato de adjudicación para la demolición y ejecución del CEIP, un paso que permite proceder a la firma del acta de replanteo y comenzar el movimiento de tierras «de manera inminente», según informa el gobierno insular en un comunicado.

El presidente del Cabildo, Sergio Rodríguez, informó el 3 de marzo en nota de prensa que ya ha comunicado personalmente este avance tanto al alcalde de Los Llanos de Aridane, Javier Llamas, como a la Dirección del centro educativo, así como a los representantes de la Consejería de Educación del Gobierno de Canarias.
Y este 4 de marzo, en otro comunicado, informó de que las palas ya trabajan en la demolición del colegio y se ha firmado este día el acta de replanteo de las obras de demolición y su posterior reconstrucción.
Al acto han asistido también el consejero de Infraestructuras, Darwin Rodríguez; la responsable insular de Educación, Susa Armas; el alcalde de Los Llanos de Aridane, Javier Llamas, así como la arquitecta técnico del Gobierno de Canarias, Paula Lorenzo, y la directora del centro, Mónica Viña.


